Si pudiera abrir mi pechocon esta daga de filo glacial
me gustaría darte algo
que se que aceptarías sin cerrar tus hermosos ojos.
Dividiría mi corazón sin dudar
por cada amor de infancia que tuve
daría un pedazo
a aquellas mujeres que no saben
que las amé
pero para ti
tengo reservado
la parte más sangrante,
la mas cálida,
aquello que hasta a los ángeles hacen llorar
¿Quieres aceptarlo?
Si dices que sí, entonces bailemos al son
de mis latidos
o de los tuyos;
da lo mismo,
somos uno,
somos todo.
Si dices que no, entonces te dejo
esa parte sangrante,
para que recuerdes
como te amé.
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