viernes, 16 de mayo de 2008

Libertad


Siempre me he de enamorar
de aquella que de mi no se enamora,
es como un grito en el silencio,
una penumbra en la oscuridad.

El pájaro nocturno no se cansa de llamar
a su compañera perdida
en el infinito del alma inmortal.

¿Será esta una condena?
¿Será esta una canción de amor?
¿Será esta una lección que aprender?

OH DIOS, líbrame de esta agonía
que me consume cada día.
No importa el precio que cueste
liberarme de estas cadenas de metal,
amarradas a mi corazón como si fuera un castigo letal.

¿Me estás castigando Dios mío
por aquellos pecados de mi vidas pasadas?
¿o me estás enseñando llevar mi vida
sacrificándome, mostrando heridas?

Libertad del corazón es lo que deseo,
pero no lo obtengo por más que lo quiero.

No hay comentarios: